PARA LEER
Palabras para el alma de una Princesa
De princesa a princesa, quiero compartir contigo algunas lecturas que Dios ha puesto en mi camino y que han acompañado distintas etapas de mi vida.
Entre sus páginas encontré enseñanzas que me ayudaron a comprender, sanar, crecer y volver mi corazón hacia Cristo.
Deseo que esta biblioteca también pueda acompañarte y sembrar en ti nuevas reflexiones; siempre recordando que nuestra fuente principal de verdad, sabiduría y vida es la Palabra de Dios, y que todo lo demás debe ser leído y discernido a su luz.

La Biblia
Muchas veces decimos que la vida es complicada y que debería venir con un manual. Pero Dios no nos dejó a oscuras: nos dio su Palabra para mostrarnos quién es Él, revelarnos a Jesucristo y enseñarnos a vivir conforme a su voluntad.
De corazón a corazón, quiero animarte —y recordármelo también a mí misma— a buscar cada día ese espacio de intimidad con Dios. No se trata solo de leer, sino de conocerle, escuchar su verdad y permitir que transforme nuestra manera de pensar, decidir y vivir. Que Cristo sea siempre el centro y que su Palabra sea el fundamento que guíe cada área de nuestra vida.

Una mujer del Reino — Tony Evans y Chrystal Evans Hurst
Este libro permaneció guardado durante años, hasta que llegó el momento en que mi corazón estuvo preparado para recibirlo. Después de buscar respuestas por distintos caminos y terminar cansada, saturada y tratando de sostener mi vida con mis propias fuerzas, me fui a un retiro llevando mi Biblia y una oración: “Señor, muéstrame qué quieres hablar a mi corazón”. Entre los libros que tenía, elegí Una mujer del Reino.
Durante esos días tomé una decisión que marcó un antes y un después: rendirme por completo a Jesucristo, renunciar a todo aquello que no provenía de Dios y comenzar a vivir en obediencia, no por miedo, sino por amor y convicción. En estas páginas empecé a comprender qué significa ser una mujer bajo el gobierno de Dios y permití que Cristo comenzara a formar ese carácter en mí.
Cuando empecé a leer este libro, Dios puso en mi corazón la idea de Princesas de Dios: formar esta comunidad, rendirme por completo a Él y dejar de querer ser la reina de mi propia vida para reconocer que Él es el único Rey y que yo soy su princesa. Por eso, esta lectura es tan importante para mí. El libro acompañó todo el año en el que Dios fue formando el propósito de Princesas de Dios, y hoy puedo ver cómo cada enseñanza fue parte de ese proceso.
Leí este libro poco a poco, a lo largo de más de un año. Al principio, cuando lo empecé, leí casi la mitad en una semana. Pero después me alcanzó la vida: el libro se quedó en mi buró y comencé a leerlo de cachito en cachito, mientras leía otras cosas, mi Biblia, tomaba cursos, hacía tareas o trabajaba en distintos proyectos. Aun así, cada vez que abría sus páginas encontraba justo lo que necesitaba. Cada capítulo, cada página y cada avance llegaban en el momento preciso, como si Dios me estuviera preparando, echando raíces en mí y poniendo los cimientos de Princesas de Dios.
No quiero princesas de Dios sientan que deben tardar tanto tiempo en leer sus libros, pero sí quiero compartirles mi testimonio real. Hubo una etapa en la que leía uno o dos libros por mes, pero con el tiempo mi vida se volvió muy ocupada y saturada, y ya no pude leer como hubiera querido. Aun así, tengo muchos libros guardados, y he aprendido que Dios trae cada uno en el momento preciso, cuando nuestro corazón está listo para recibirlo.
Por eso, no se trata solamente de cumplir con un checklist de libros por leer, sino de permitir que Dios nos hable y nos transforme a través de esas palabras y del tiempo que dedicamos a construirnos y nutrirnos.
Este libro lo terminé justo antes del nacimiento de Princesas de Dios, y hoy puedo ver cuánto acompañó la formación de este propósito. De princesa a princesa, deseo que esta lectura también te anime a rendirte a Cristo y a descubrir la mujer del Reino que Él quiere formar en ti.

Una vida con propósito — Rick Warren
Este libro llegó a mis manos como un regalo de mis padres y, con el tiempo, se convirtió en un regalo de Dios para mi corazón. Lo comencé más de una vez, pero fue hasta que llegó el momento preciso cuando pude recorrer completos sus 40 días. Entonces comprendí que no había llegado tarde: Dios estaba preparando mi corazón para recibirlo.
Durante ese camino, el Señor me permitió acercarme más a Él, sanar heridas y comprender verdades que antes no habría podido ver. Por eso, de princesa a princesa, te animo a leerlo sin prisa, entregándole a Dios un capítulo y un día a la vez. Permite que, así como ocurrió conmigo, Él utilice este recorrido para hablarte, confrontarte y transformar tu corazón. Es uno de esos libros que, si lo lees con disposición y a la luz de la Palabra, puede hacer que no termines siendo la misma mujer que lo comenzó.

